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Ese portugués, divertida, cómplice y humana es

HEBERT PARODI | TEATRE BARCELONA

Ese portugués es una historia de traiciones. O, más bien, de entenderlas. ¿Y si son, a veces, simplemente querer cambiar y mejorar? ¿Es traición querer dejar a aquellos con los que hemos estado bien para querer estar mejor? ¿Pueden perdonar, los abandonados?

En una simpática escenografía de campo de fútbol donde se juega este partido decisivo en la vida de una pareja, se desarrolla una intensa noche con flaixbacks.

Una mala noche, donde la novia de Joel ha desaparecido camino de una más que probable “traición”, él espera, desespera y sale a buscarla. La casualidad hace que se le aparezca (nunca mejor dicho, ya que viene a ser una voz de la conciencia que lo hará contemplar la complejidad humana con ojos más abierto a los grises), el gran traidor, Luis Figo, que se marchó al Madrid para ganar la Novena, ser un galáctico y cobrar más, claro. Resulta que Joel aún no ha superado aquella traición. Al igual que no entiende porqué su novia quizás ha hecho lo mismo. No se plantea si ella estaba tan bien con él como él con ella … Va descubriendo de una forma muy simpática y a ratos hilarante pero con apuntes tan auténticos como tristones, la vida de ese portugués. Los inicios, la lucha y sacrificios, también emocionales, para llegar a la élite y, muy importante, otros traiciones. Irónicamente, si llegó al Barça fue por haber traicionado a otros, hechos que los culés no han querido procesar, en general.

Si ha traicionado antes, un futbolista, la pareja… ¿qué te hace pensar que contigo no lo volverá a hacer? ¿Sabéis lo de Roma no paga traidores? ¿Podemos confiar plenamente en quien ya ha traicionado y creer que a nosotros no nos lo hará? ¿Nunca le dejaremos marchar a otra relación por voluntad propia? ¿No hay perdón posible?

Mucho humor gracias especialmente a la interpretación de Figo de Adrià Díaz (94 minutos), la humana perplejidad de Oreo Canela, atrapado con amores y fidelidades absolutas no correspondidas y Cristina Martínez, que tiene el papel quizás menos definido.

En resumen: una propuesta muy arraigada al sentimiento colectivo mayoritario que con la excusa de Figo y con cómplices interpretaciones, plantea temas poco tratados pero omnipresentes (¿quién no ha traicionado alguna vez o ha sido traicionado?) Con humor, verosimilitud, humanidad e ingenio. Y no sufráis, que sale el famoso cochino.

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