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Familias rotas y niños robados

ANDREA FORERO | ENPLATEA.COM

Canción dulce y amarga del hombre sin abuelos y la hija robada que quiere encontrar a su madre en el Cámbiame es una obra creada por la joven compañía Paradiso 99 con la colaboración en producción del Teatre Tantarantana. La propuesta nos habla de las secuelas del franquismo en nuestros días.

La citada compañía, en alineación con su visión, ofrece esta propuesta dramática con el uso de varias técnicas de movimiento que permite profundizar en las heridas que ha dejado la dictadura en la generaciones siguientes tras la caída del movimiento histórico, así como las consecuencias fascistas en la economía.

La obra nos muestra la dinámica de una pareja en la sociedad actual, con dos historias familiares distintas y con formas de enfrentar la realidad. Chap Rodríguez, como el hombre sin abuelos, desea pasar página de las heridas familiares y quiere la vida llena de alegrías que puede ofrecer un hijo con su novia. Él quiere compartir y crear memorias junto a ella a pesar de la pérdida de familiares durante el franquismo. Por el contrario, Blanca Garcia-Lladó encarna a una mujer joven en búsqueda activa de su madre, siendo ella víctima del robo de bebés acontecidos en España hasta 1991. No desea tener hijos debido a su experiencia vital y sentimientos de incapacidad de ofrecer una “buena madre y vida” a esa criatura.

En la trama aparece en todo momento y como conector el fascista, encarnado por Arnau Comas, que es el puente entre el pasado y presente en cómo se mueven los hilos de la economía, especialmente entre los menos favorecidos. Además, de encarnar la frialdad e indiferencia en vender las tragedias familiares sin importar las consecuencias emocionales para la protagonista, al “ayudar a encontrar a la madre perdida”, desesperada por obtener y sentir ese momento tan anhelado. Finalmente, Matilde Landa, interpretada por María Jurado, cuenta su historia a través del activismo de quien fue encarcelada durante el franquismo. Dio a luz a una niña que no podrá ver crecer ni conocer pero será víctima de las mismas élites contra las que ella protestó y que impunemente siguen controlando las políticas sociales.

Una obra potente, impactante y envolvente. Permite al espectador identificarse con los bandos y genera emociones tan intensas que no te permiten desconectar de la trama ni un solo momento. Además, genera un rechazo de la forma en que se toman las vidas como productos del mercadillo y que manipulan “las altas esferas” y el capitalismo. Sientes la conexión con tantas historias trágicas acontecidas en España, donde las generaciones posteriores al franquismo tienen cicatrices y heridas abiertas, duelos sin procesar y tantas familias con casos de niños robados.

El diseño de iluminación, creado por Helena Torres, y el sonido dirigido por Manuel Pajuelo, crean una atmósfera muy especial que matiza o enfatiza de forma desmesurada los puntos más álgidos de la trama. Es una obra tan intensa no puedes parpadear para no perderte ni un segundo de las sensaciones de los personajes. Simplemente fantástica.

Esta es la última semana que se encuentra en cartelera. Hasta el 3 de noviembre se puede disfrutar de esta muy sentida obra con tan maravillosa puesta en escena. Les invito a vivir esta experiencia y a deleitarse con la fuerza de interpretación de este proyecto e intérpretes.

 

 

 

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